El resurgir de la mujer ante la sociedad machista
El resurgir de la mujer ante la sociedad machistaEl feminismo es un movimiento en busca de la igualdad de derechos y reconocimientos de sus capacidades para las mujeres igual que para los hombres. En Puerto Rico como en muchos otros países vivimos una sociedad patriarcal, una sociedad dirigida y gobernada por los hombres, en donde se ha subordinado el valor y el papel igualitario que debe jugar la mujer. La primera confusión o excusa es permitir que el factor de que hombres y mujeres son diferentes biológicamente, tenga repercusión en cuanto a su desempeño.Es indudable reconocer que hombres y mujeres somos distintos por demás, que nuestro cuerpo así lo muestra, pero esto no tiene por qué representar desigualdad en los géneros. Género es una palabra que se utiliza principalmente para nombrar a unos seres o cosas que tienen características en común, pero en términos de sociológicos se usa para determinar el conjunto de normas establecidas por la sociedad y la cultura sobre lo que es masculino y lo femenino. Esto significa que sexo es la asignación biológica que se le da al nacer a cada ser y género es la asignación social. Hay que reconocer que lo sexual no debe dictar cuál va a ser nuestro papel en la sociedad.La sociedad ha creado ciertos roles de lo que debe ser correcto que haga un hombre y una mujer, un niño y una niña. Desde antes de nacer las personas tienen designadas de qué forma deben comportarse, que actividades van a realizar y hasta en qué profesiones deben realizarse. Ha habido una naturalización de la subordinación de la mujer en la sociedad. Se ha construido, validado y transmitido por tanto tiempo esta forma de pensar machista que hasta llega a formar parte de los ‘buenos valores’ que cada uno de nosotros debe acatar. Por ejemplo, se ha subjetivizado el que la mujer es la encargada de las tareas domésticas mientras que el hombres es quien debe sustentar a la familia. Una vez nos acostumbramos a ver un sinnúmero de acciones que consideramos de mujer u hombre, sentimos que es esto lo correcto, lo que se espera de cada uno de nosotras y nosotros. Al percibir como correcto ciertos comportamientos los transmitimos de generación en generación a través de las instituciones más importantes como lo son la familia, la escuela y la comunidad. Tan es así, que aún quienes queremos ser parte de un cambio, quienes no creemos que las cosas estén bien siendo desiguales, llegamos a dudar si la transformación que buscamos será beneficiosa. Realmente es en ese momento en que nuestras ideas están tomando forma, cuando chocamos con nuestros propios pensamiento e ideas y llegamos a contradecirnos. La concientización es necesaria para que haya realmente un cambio, para que despertemos en los demás las ganas de luchar para que las cosas sean distintas. En el momento en que empezamos a ver las cosas desde una perspectiva feminista hay muchas cosas que ves de forma distinta, es como si quisieras cambiar el mundo en un momento, pero la realidad es otra. Debemos identificar las cosas más importantes en donde se refleja la diferenciación de los géneros para hacer lo propio por erradicarlo. El lenguaje está construido desde lo masculino. Refleja la manera en que pensamos, así que inconscientemente nos lleva a todos y a todas a pensar machistamente y a transmitirlo. A través del idioma español reforzamos la visión de que el hombre es superior a la mujer, ya que prácticamente la mujer se omite. Quizás no le damos la importancia que merece al no fijarnos que de ésta forma se está limitando el papel que debe jugar la mujer. Sin importar las aportaciones que haga, se limitan a decir ‘’el hombre’’. Desde sus primeros años los infantes integran a su vida comportamientos y vocabularios machistas. Se les enseña que los niños deben ser fuertes y competitivos, jugando solo con carritos, pistolas y cualquier artefacto con el que demuestre su hombría. A las niñas se les educa para que sean femeninas, delicadas, pacíficas y sobre todo que su rol en la vida es ser madres. Sus juguetes son muñecas, utensilios de cocina y hasta bebés con quienes practicar lo que se supone que vinieron a hacer a ésta vida: parir y criar. Aún con esto, cuando les toca ir a la escuela sea torna más evidente la diferencia social de hombre y mujer. El sistema educativo refuerza las ideas de que los roles que debe llevar a cabo un niño son muy diferentes al de las niñas y los textos escolares así lo confirman. Mientras los niños compiten, las niñas comparten. El hombre desde joven delimita a la mujer según sus prejuicios negativos de que es débil y sentimental, justificando sus intentos por opacar a la mujer. El machismo impera en cada uno de los espacios en que nos desenvolvemos. En un principio y aún en la mayoría, las religiones se rigen por hombres. La mujer desempeña el papel de esposa abnegada, encargada de criar a sus hijos y atender a su esposo. A las mujeres se les impiden participar activa y plenamente en la sociedad donde vive, y aún si lo hace no se le reconoce la labor realizada aunque sea igual o superior a la hecha por un hombre, son víctimas de discriminación aún cuando hay leyes en contra de esto. Se ha identificado el ámbito público como uno hecho para hombres y el privado exclusivo para mujeres. Al ámbito público se le ve como uno que produce en el que se llevan a cabo las actividades económicas, engloba al gobierno y a la política. El privado es uno de reproducción, crianza, tareas domésticas, consideradas todas éstas como un trabajo por amor, como uno que se espera de cada mujer. Es aquí donde surgen todos los movimientos, cuando la mujer se rebela y quiere rebasar sus hasta ahora límites, para trascender del ámbito privado al público. Esto ha significado una doble carga para la mujer ya que ahora tiene doble responsabilidad con sus labores profesionales y familiares. La mujer puede llegar hasta sentirme mal consigo misma por casi no poder cumplir con sus ‘’obligaciones’’. Por nada del mundo podría relevar o descuidar sus ‘’deberes’’ porque no se le consideraría una buena mujer, aún cuando esto no tiene ningún valor para la sociedad. Las mujeres buscan después de tantos años al fin poder demostrar cuán capaces son de hacer las mismas tareas que llevaban a cabo solo hombres. Es mayor la matrícula de mujeres en las instituciones educativas del país. Aun cuando las mujeres salen más preparadas al campo laboral, aun cuando no haya queja de su desempeño, los puestos más altos en su mayoría los siguen ocupando hombres y también los salarios más altos. Es increíble saber que una mujer y un hombre que lleven a cabo las mismas labores, el hombre reciba un mayor salario que el de ella. La sociedad se comenzó a transformar desde que la mujer se incorporó al mundo laboral. La educación se volvió fundamental para que las mujeres lograran la independencia económica tan deseada. Las mujeres poder costearse sus propios gastos, pone un freno en la actitud del hombre, le demuestra que no es indispensable y que merece igual trato que él, que las mujeres no solo podemos ser colaboradoras, sino protagonistas en nuestras vidas, ¿y por qué no en la sociedad? Mujeres y hombres poseemos las mismas capacidades para llevar a cabo las mismas actividades. Mantener unificada a la familia dejó de ser tarea de mujer, es trabajo de las parejas dividirse las tareas y responsabilidades. Para de-construir la sociedad machista que impera hace falta más que palabras, acción. Se necesita que mujeres y hombres no son queden callados antes situaciones de desigualdad, que luchemos juntos para que se les otorgue los mismos privilegios. Hay que romper con la dominación masculina sobre la femenina y esto solo se consigue de la misma forma en que se construyó lo establecido hasta ahora, construyendo nuevas ideas, validándolas a través de nuestras acciones y transmitiéndolas de generación en generación. Atrévete a ser parte del resurgir de la mujer ante la sociedad machista.
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